martes, 18 de diciembre de 2012

Veneto y Friuli

El regreso a Bolivia, programado para inicios de septiembre parecía inminente e inevitable debido a la búsqueda infructífera de trabajo y ya que no había argumento suficientemente razonable y sustentable para quedarme en el Tirol.

Ya que no me quedaba mucho tiempo decidí aprovechar los pocos euros con los que contaba y largarme fuera del Trentino unos días, aprovechando la oferta de los amigos de Padova y asi luego de un fin de semana con los Corradi tomé el tren a Padova en el cual me encontré con un amigo de Brentonico.
De nuevo en la llanura padana el calor volvió a ser protagonista. Una vez en la ciudad univeristaria, almorcé una humilde pero riquísima pasta con Emmanuele.
Bajo el intenso sol hicimos un giro a parte del centro de la ciudad medieval, una de las cunas de la academia europea, tras unas dos horas de paseo me encontré con Monica y Giovanni quienes me mostraron el resto del centro histórico.

Padova tiene después de Bologna, la universidad mas concurrida de Italia, aquí vienen a estudiar jóvenes de toda Italia y europa, al ser ciudad de jóvenes existe un ambiente de buena onda, cultural y de fiesta. lamentablemente yo fui alla en verano cuando la mayoría de los estudiantes estaban en casa.

Luego del interesante tour que me dieron mis amigos, nada mejor que un refrescante spritz (cocktail italiano buenisimo, buscar receta en internet).
Al anochecer cena con Monica, Giovanni, Imma y Simone, chateada facebookera y a dormir.
Durante la noche pensé en mi próximo destino: Trieste, allá vive una amiga de mis padres.

El sol se alzó sobre Padova y emprendimos camino de nuevo al centro, visitamos el jardín botánico, el mas antiguo del mundo y patrimonio de la UNESCO con miles de plantas de todo el mundo.
Siguiente parada obligatoria: la gigantesca Basílica de San Antonio de Padova, miles de peregrinos acuden a esta iglesia durante todo el año. Al llegar a la puerta el guardia no le permitio entrar a Monica por estar con solera lo que me pareció inmensamente ridículo. Hice una broma al decirle "pecadora" y ella dijo algo muy sabio: "EL PECADO ES DEL QUE MIRA".
Dentro de la inmensa basílica los peregrinos le rezan a los restos de San Antonio, dentro de un vidrio se puede ver la mandíbula y la lengua del Santo.



El almuerzo fue en el comedor universitario, concentrarse en la comida fue difícil debido a la cantidad de bellas estudiantes que frecuentaban el lugar. Regresamos al depa de mis amigos para recoger mi mochila y encaminarnos a la estación central.


Un tren Regional veloz me llevo en menos de 15 minutos a Mestre (frente a Venecia), esperé 20 minutos y llegó el tren para Trieste, esta vez no tuve suerte porque el tren no tenia aire acondicionado, mientras el tren corría se estaba bien con las ventanas abiertas, pero en las estaciones el vagón se convertía en un sauna seco.
Durante el viaje conocí a un jóven soldado de Calabria que se dirigía a su cuartel en Trieste, me contó orgulloso que viajaría a Afganistan en enero y estaba feliz porque su sueldo subiría a 3000 euros. En una estación subieron 2 lindas rusas y se sentaron frente a nosotros intentamos conversar, pero no hablaban ni inglés ni italiano, así que ni modo, nos resignamos.



Antes del ocaso el tren arribó a Trieste, ciudad portuaria muy bella e histórica, enclavada entre la costa y las colinas, está a solo 2 kilometros de Eslovenia.
En la estación me esperaba Marisa, una anciana enfermera que sirvió como voluntaria durante 30 años a los campesinos del cono sur Cochabambino.

Dimos un paseo por el puerto y vi el inmenso mar por primera vez en mi vida! (el de Venecia no cuenta para mi porque me refiero a mar abierto). En el centro de la ciudad muchas calles peatonales, cafés, bares y hermosos palacios de estilo clásico al pasar.

Durante la noche recibo una llamada telefónica: mi tío me dice que me consiguió trabajo!! cosechando manzanas. Grande noticia!
Llamé a Bolivia para postergar el viaje unos meses. Debido al nuevo empleo debo abreviar el viaje e irme al día siguiente de Trieste porque aun me queda un ultimo destino: Udine.
Antes de la partida del tren, una fugaz visita a la antigua catedral Triestina que data de hace 1000 años, a lado se encuentra el Fuerte de la ciudad, desde allí y usando como fondo la ciudad y el mar Adriático una fotito hecho al tecla para el facebook:

                                                   
El tren que me llevo a Udine (nordeste, Región de Friuli) si tenía aire acondicionado y el viaje fue placentero, esta vez no conocí  a nadie en el vagón. Dos horas después en el anden numero 5 de la estación udinesa me encuentro con tío Giancarlo y el sobrino Kevin, luego de los saludos partimos hacia Taranto a 15 Km. En el trayecto divisamos el Estadio del Udinese, del cual mi tío es "tifoso" (hincha), es de aquellos hinchas verdaderos de clubes pequeños que sufren mucho y de vez en cuando tienen una alegría, pero se mantienen fieles en las buenas y en las malas. Con cara de resignación se lamenta por partida del chileno Sanchez al Barcelona.
Aprovechando al maximo la corta estancia en Friuli visité a los primos que se encuentran en esas tierras.
Esta región fue duramente golpeada por un terremoto hace 30 años, experiencia que también viví, pero la diferencia con Aiquile es que aquí la reconstrucción fue rápida y eficaz.
Al día siguiente me despedí de los parientes friulanos, para volver al trentino y comenzar mi ultima etapa en la "bella Italia".





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