He viajado mucho en abril pero no he escrito nada practicamente, me disculpo por eso, podría decir que por falta de tiempo pero les estaría mamando porque tiempo he tenido a pesar de los 5000 kilómetros recorridos en 25 dias.
Voy a contar toda esta aventura en varios capítulos llamados "El gran viaje" tratando de reflejar todo lo recorrido este mes.
Luego de terminar mi estancia en tierras rumanas y luego de seis meses de viajes cortos y esporádicos ya era hora de hacer algo grande, un viaje de esos inolvidables, un viaje de categoría Hitchhiker internacional! Un viaje "capo lavoro" como llama la literatura italiana a las obras mas importantes de los autores del bel paese.
PARTIMOS...
Las nevadas de semana santa católica (el ortodoxo recién es en mayo) nada normales y símbolo del invierno mas largo de los últimos años junto a las posteriores lluvias impidieron que comience mi viaje en autostop desde Arad.
Luego de saludar a l@s amig@s, vecin@s, mujeres ninos y ancianos, tome el minibus tipo "surubi" con direccion Cluj Napoca, desde donde comenzamos oficialmente nuestro viaje con Valeria.
En la mañana temprano ya estábamos haciendo dedo en la carretera hacia Baia Mare protegidos de la lluvia bajo un paso a desnivel, luego de casi una hora una pareja de ancianos franceses se detuvieron y dijeron: "we dont go to Baia mage mais nous allons a Dej". Asi comenzamos el viaje que después continuamos en la furgoneta de Cristi, un deliver de una empresa de galletas y finalmente dos ancianos, de los cuales uno hablaba curiosamente italiano porque trabajo en Libia haciendo una carretera con una empresa italiana en tiempos de Ghadafi, nos llevaron hasta la frontera luego de cruzar hermosas montañas de la zona de Maramures, riachuelos y pueblitos con casas de madera.
El pueblo fronterizo se llama Sighet, que esta pegado al rio que lo divide de Ucrania, hay un puente internacional que conecta ambos puestos fronterizos. En este rio lo contrabandistas suelen nadar con paquetes de cigarrillos y alcohol en sus espaldas ya que en Ucrania todo cuesta mas barato.
En el puesto de control Rumano, donde hay un letrero sarcastísimo para estar en una aduana: "corruptia te condamna": la corrupción te condena.
Provocamos un poco de fila porque los policías se tomaron unos minutos a analizar el pasaporte argentino de Valeria porque no estaban seguros sobre si necesitaba o no visas, yo quise usar mi pasaporte Boliviano pero como hasta Ucrania nos pide visa tuve que usar el otro.
Mientras cruzo el puente un poco de tristeza me invade mientras pasan por mi mente los recuerdos del país que dejo a mis espaldas.
Un soldado ucraniano no me dejo sacarle foto a letrero que supongo decía en letras cirílicas "Bienvenido a Ucrania". Otra vez unos minutos de espera en el otro puesto de migracion donde el policía nos miró con una cara de: "que carajos hacen dos sudacas aqui"... y ya estábamos en el pueblo de Solovtyno
UCRANIA...
Desde esa pequeña localidad fronteriza hay un tren super barato hacia la ciudad de Lviv, nuestro primer destino. El precio del tren fueron 20 krikas o 2 euros para 400 km, había un vagón con camas 4 euros mas caro pero siguiendo el ejemplo del nuevo Papa Francisco, nos fuimos con el pueblo.
Muy graciosa la forma en que usamos nuestro precario rumano como lengua de comunicación en la estación ya que de ucraniano no se decir ni hola, y la mayor parte de los ucranianos solo saben decir hello en ingles porque su lengua extranjera suele ser el ruski digo ruso.
Antes que el tren parta, nos comimos una buena pizza en un buena pizzeria a solo 2 euros que nos hizó comprender que Ucrania por suerte es un país de precios mas baratos que Europa en general, era un pizzeria elegante del lugar donde llegan dos mochileros embarrados en medio de gente perfumada :)
Con mucha puntualidad el ex tren soviético tomo rumbo al norte con una velocidad desesperantemente lenta, viajar en este tren es necesario para comprender una pequeña parte de la vida rural ucraniana. El vagón no muy limpio que digamos con olor a pis era formado por compartimientos abiertos, cada uno con dos bancas inferiores y dos superiores medio acolchonaditas, donde entran 3 personas sentadas y una echada, yo pensé que el de arriba era para poner las mochilas pero resulta que son para dormir, buen ahorro de espacio. Durante las 13 horas de viaje, se escuchan viajeros hablando fuerte, roncando o bebiendo vodka y familias que aprovechan la mesita del compartimiento, ponen el mantel preparan la mesa y comen la cena como en casa.
El alba se alzaba en las afueras de Lviv a las 6 de la mañana y nos trajó a la luz un paisaje nevado poco esperanzador, hicimos hora en la estación esperando que los cero grados de temperatura suban aunque sea un poquito por piedad! Vi algo curioso en la sala de espera de la estación, los policías andan despertando torpemente a la gente que se duerme, no entendí si para evitar que sean robados o para constatar que no son borrachos que se fueron a dormir ahí.
Nos fuimos a recorrer la ciudad caminando en medio de calles con nieve medio derretida, entender las indicaciones y direcciones se hace un poquito muy complicado con el alfabeto cirílico:
Lviv resultó ser una bella ciudad de arquitectura e historia muy interesante, hace mucho tiempo fue una ciudad polaca luego fue parte del imperio Austrohungaro, a continuación Soviética y finalmente en la Ucrania independiente desde hace 20 años. Tiene un centro historico y un bulevar que vale la pena ver donde los edificios son mudos testigos de estos cambios. La ciudad alberga una reconocida productora de café y chocolate, además según el guía del free tour una de las operas mas bellas de Europa.
El transporte en Lviv es en pequeños micritos y los taxis son como en Bolivia, simplemente un coche al que le ponen un cartelito de TAXI y listo. El trafico es caótico y a veces respetar las reglas es relativamente flexible.
La bella Irina, originaria de la zona de Kiev nos hospedó amablemente y aprovechó para practicar castellano, nos presentó a sus amigos estudiantes de ciencias políticas quienes nos explicaron un poco la situación de su país, cuando pregunté si querían entrar a la Union Europea dijeron que la gente esta mas inclinada a hacer alianzas con Rusia que unirse a los vecinos del occidente que aún les piden visas para entrar.
Me llamó la atención que muchas calles del centro por la noche no tienen iluminación, nadie supo responderme el porque, simplemente se acostumbraron y ya, bueno mejor para las parejitas.
Encontré al amor de mi vida en la plaza de Lviv, pero no quiso venirse conmigo de viaje porque estaba ocupada vendiendo dulces :)
Luego de dos divertidos días en Lviv, un domingo con una nevada suave nos fuimos a la estación de buses, que mas que ser estación es un parqueo de micros a la interperie medio embarrado, allí un amable hippie ucraniano nos dijo que micro tomar con dirección a la frontera con Polonia que esta a solo 100 kilómetros.
El micro costó poco pero fue parando en muchos poblados cargando gente hasta el triple de su capacidad, luego de dos horas nos encontramos frente a un puesto fronterizo totalmente enmallado lleno de policías y militares tanto de un lado como el otro, lo que pasó después ya se los contaré en el otro capitulo.









