domingo, 28 de abril de 2013

El Gran Viaje (primera parte)

He viajado mucho en abril pero no he escrito nada practicamente, me disculpo por eso, podría decir que por falta de tiempo pero les estaría mamando porque tiempo he tenido a pesar de los 5000 kilómetros recorridos en 25 dias.

Voy a contar toda esta aventura en varios capítulos llamados "El gran viaje" tratando de reflejar todo lo recorrido este mes.
Luego de terminar mi estancia en tierras rumanas y luego de seis meses de viajes cortos y esporádicos ya era hora de hacer algo grande, un viaje de esos inolvidables, un viaje de categoría Hitchhiker internacional! Un viaje "capo lavoro" como llama la literatura italiana a las obras mas importantes de los autores del bel paese.

PARTIMOS...

Las nevadas de semana santa católica (el ortodoxo recién es en mayo) nada normales y símbolo del invierno mas largo de los últimos años junto a las posteriores lluvias impidieron que comience mi viaje en autostop desde Arad.
Luego de saludar a l@s amig@s, vecin@s, mujeres ninos y ancianos,  tome el minibus tipo "surubi" con direccion Cluj Napoca, desde donde comenzamos oficialmente nuestro viaje con Valeria.

En la mañana temprano ya estábamos haciendo dedo en la carretera hacia Baia Mare protegidos de la lluvia bajo un paso a desnivel, luego de casi una hora una pareja de ancianos franceses se detuvieron y dijeron: "we dont go to Baia mage mais nous allons a Dej". Asi comenzamos el viaje que después continuamos en la furgoneta de Cristi, un deliver de una empresa de galletas y finalmente dos ancianos, de los cuales uno hablaba curiosamente italiano porque trabajo en Libia haciendo una carretera con una empresa italiana en tiempos de Ghadafi, nos llevaron hasta la frontera luego de cruzar hermosas montañas de la zona de Maramures, riachuelos y pueblitos con casas de madera.

El pueblo fronterizo se llama Sighet, que esta pegado al rio que lo divide de Ucrania, hay un puente internacional que conecta ambos puestos fronterizos. En este rio lo contrabandistas suelen nadar con paquetes de cigarrillos y alcohol en sus espaldas ya que en Ucrania todo cuesta mas barato.

En el puesto de control Rumano, donde hay un letrero sarcastísimo para estar en una aduana: "corruptia te condamna": la corrupción te condena.
Provocamos un poco de fila porque los policías se tomaron unos minutos a analizar el pasaporte argentino de Valeria porque no estaban seguros sobre si necesitaba o no visas, yo quise usar mi pasaporte Boliviano pero como hasta Ucrania nos pide visa tuve que usar el otro.
Mientras cruzo el puente un poco de tristeza me invade mientras pasan por mi mente los recuerdos del país que dejo a mis espaldas.

Un soldado ucraniano no me dejo sacarle foto a letrero que supongo decía en letras cirílicas "Bienvenido a Ucrania". Otra vez unos minutos de espera en el otro puesto de migracion donde el policía nos miró con una cara de: "que carajos hacen dos sudacas aqui"... y ya estábamos en el pueblo de Solovtyno 

UCRANIA...

Desde esa pequeña localidad fronteriza hay un tren super barato hacia la ciudad de Lviv, nuestro primer destino. El precio del tren fueron 20 krikas o 2 euros para 400 km, había un vagón con camas 4 euros mas caro pero siguiendo el ejemplo del nuevo Papa Francisco, nos fuimos con el pueblo.
Muy graciosa la forma en que usamos nuestro precario rumano como lengua de comunicación en la estación ya que de ucraniano no se decir ni hola, y la mayor parte de los ucranianos solo saben decir hello en ingles porque su lengua extranjera suele ser el ruski digo ruso.
Antes que el tren parta, nos comimos una buena pizza en un buena pizzeria a solo 2 euros que nos hizó comprender que Ucrania por suerte es un país de precios mas baratos que Europa en general, era un pizzeria elegante del lugar donde llegan dos mochileros embarrados en medio de gente perfumada :)


Con mucha puntualidad el ex tren soviético tomo rumbo al norte con una velocidad desesperantemente lenta, viajar en este tren es necesario para comprender una pequeña parte de la vida rural ucraniana. El vagón no muy limpio que digamos con olor a pis era formado por compartimientos abiertos, cada uno con dos bancas inferiores y dos superiores medio acolchonaditas, donde entran 3 personas sentadas y una echada, yo pensé que el de arriba era para poner las mochilas pero resulta que son para dormir, buen ahorro de espacio. Durante las 13 horas de viaje, se escuchan viajeros hablando fuerte, roncando o bebiendo vodka y familias que aprovechan la mesita del compartimiento, ponen el mantel preparan la mesa y comen la cena como en casa.

El alba se alzaba en las afueras de Lviv a las 6 de la mañana y nos trajó a la luz un paisaje nevado poco esperanzador, hicimos hora en la estación esperando que los cero grados de temperatura suban aunque sea un poquito por piedad! Vi algo curioso en la sala de espera de la estación, los policías andan despertando torpemente a la gente que se duerme, no entendí si para evitar que sean robados o para constatar que no son borrachos que se fueron a dormir ahí.


Nos fuimos a recorrer la ciudad caminando en medio de calles con nieve medio derretida, entender las indicaciones y direcciones se hace un poquito muy complicado con el alfabeto cirílico:


Lviv resultó ser una bella ciudad de arquitectura e historia muy interesante, hace mucho tiempo fue una ciudad polaca luego fue parte del imperio Austrohungaro, a continuación Soviética y finalmente en la Ucrania independiente desde hace 20 años. Tiene un centro historico y un bulevar que vale la pena ver donde los edificios son mudos testigos de estos cambios. La ciudad alberga una reconocida productora de café y chocolate, además según el guía del free tour una de las operas mas bellas de Europa.




El transporte en Lviv es en pequeños micritos y los taxis son como en Bolivia, simplemente un coche al que le ponen un cartelito de TAXI y listo. El trafico es caótico y a veces respetar las reglas es relativamente flexible.



La bella Irina, originaria de la zona de Kiev nos hospedó amablemente y aprovechó para practicar castellano, nos presentó a sus amigos estudiantes de ciencias políticas quienes nos explicaron un poco la situación de su país, cuando pregunté si querían entrar a la Union Europea dijeron que la gente esta mas inclinada a hacer alianzas con  Rusia que unirse a los vecinos del occidente que aún les piden visas para entrar.
Me llamó la atención que muchas calles del centro por la noche no tienen iluminación, nadie supo responderme el porque, simplemente se acostumbraron y ya, bueno mejor para las parejitas.
Encontré al amor de mi vida en la plaza de Lviv, pero no quiso venirse conmigo de viaje porque estaba ocupada vendiendo dulces :)



Luego de dos divertidos días en Lviv, un domingo con una nevada suave nos fuimos a la estación de buses, que mas que ser estación es un parqueo de micros a la interperie medio embarrado, allí un amable hippie ucraniano nos dijo que micro tomar con dirección a la frontera con Polonia que esta a solo 100 kilómetros. 


El micro costó poco pero fue parando en muchos poblados cargando gente hasta el triple de su capacidad, luego de dos horas nos encontramos frente a un puesto fronterizo totalmente enmallado lleno de policías y militares tanto de un lado como el otro, lo que pasó después ya se los contaré en el otro capitulo.






lunes, 8 de abril de 2013

Aventura bulgara y adios Rumania!

En las ultimas semanas y aunque no me crean no tuve mucho tiempo de escribir por los papeleos burocráticos que se hacen cuando el tiempo del servicio voluntario europeo llega a su fin.
Estoy escribiendo ahora mismo desde Cracovia en Polonia, desde aquí esta noche voy a actualizar las crónicas del blog, disculpen los errores de acentuacion pero no manejo bien este teclado polaco. Empecemos por el viaje a Bulgaria que hice poco antes de terminar mi tiempo en Rumania:

La ONG que me hospeda cometió una negligencia y no me envió a un training al que tenía que asistir por derecho, cuando fue tarde para remediarlo me enfadé mucho porque pensaba despedirme de muchos amigos voluntarios allí puesto que mi tiempo en Rumania esta a punto de llegar a su fin. Recibimos una semana libre como compensación y la mejor forma de aprovecharla es viajando, mientras se pueda hay que aplicarle.

El destino elegido para ir a dedo fue Bulgaria, nadie quiso acompañarme, ni modo, me lancé al exito solísimo. Planifiqué la operación Bulgaria para el viernes 15, al final se postergó hasta el lunes porque el invierno se acordó tarde de serlo y esta retrasando la llegada de la ansiada primavera con nevadas de marzo.

La travesía comenzó bien viajando hasta Drobeta Turnu Severin a dedo por una carretera que atraviesa las faldas de la montaña Retesat que custodia la zona de Caransebes, en coches de dos ex emigrantes en España e Italia, ambos volvieron por la crisis. Fotos no pude hacer porque me olvide cargar la cámara (que pelotudo!)
Visto que llegué rápido y temprano (medio día) a Drobeta, pensé que llegaría a Sofia, la capital bulgara, al anochecer sin problemas, entonces comí un sandwich tranquilo, salí de la pequeña ciudad caminando con calma y luego me puse a hacer dedo, hecho al canchero re confiadísimo... luego de estar parado tres horas sin éxito con una corta nevada y llovizna de por medio, mi humor cambió totalmente y algunos insultos comenzaron a ser pronunciados.
Se me terminó la paciencia y fuí a la estación de buses dispuesto a regresar a casa a 300 km al norte, el bus para Arad estaba lleno, no  había asientos, pide ir en el pasillo pero como no estamos en Cochabamba, no aceptaron.
Quedaban dos opciones tomar el tren que está caro o seguir en otro minibus hasta la frontera y cruzarla de noche sin saber si del otro lado hay algún transporte hasta Sofia. Así como una vez un querido profesor dijó "nunca atrás, siempre adelante", tomé la segunda opción.

Llegué de noche a la frontera que es un río, el Danubio, nos encontramos de nuevo por enésima vez. No hay puente, se cruza en ferry que no tiene horarios, es como los micros de Punata, parten cuando se llenan... se llenó dos horas después, en la corta travesía pregunté a todos los choferes si iban a Sofia, la respuesta fue "Ne!" Mientras el ferry cruzaba la obscuridad del Danubio, pensaba que haría del otro lado para llegar a la capital a esas alturas de la noche en una pequeña ciudadela perdida en el mapa a orillas del río mas grande de Europa pero como dice mi amigo Adriano bromeando: "chango, miedo ni a la muerte".
Pasé los controles de pasaportes y me encontraba en Vidin, en la estación de trenes nadie hablaba ingles, menos castellano y las letras de su alfabeto "cirilico" son totalmente diferentes a las nuestras pero me hacen entender que el siguiente tren es a la 5 am... eran las 10 pm. Las interminables horas de espera las pasé en la calle caminando con frio y pensando porque tomé este camino, luego en un bar y finalmente en la recepción de un hotel donde una amable recepcionista me permitió permanecer sentado para no morir congelado afuera, Dios la bendiga.



El tren a Sofia, era limpio, decente y a buen precio, 250 km a 5 euros o 10 Levas bulgaras. Puntualmente la locomotora modelo 1982 emprendió al fin el esperado viaje hasta Sofía donde llegué al medio día luego de atraversar extraordinarios paisajes de montañas búlgaras! Al fin!!!! lo mismo diran l@s querid@s lectores que se aburrieron de leer este humilde articulo demasiado detallado a veces.



En Sofía me alojé en casa de Jani, amiga de unas amigas, muy buena onda y habla castellano mejor que yo, su acogedora casa esta en el barrio de Juliot Curie.
Los habitantes de Sofia usan el metro para moverse al igual que la mayoría de capitales europeas, aquí fue muy difícil terminarlo porque las escavaciones se encontraban a menudo con restos arqueologicos.



Para visitar la ciudad con mas sentido sin solo ver edificios viejos, me apunte al Tour gratuito que ofrece una asociación de guias jóvenes, luego del paseo me entere que la ciudad en el pasado estuvo ocupada por los romanos, luego por los turcos, después lograron la independencia hace no muchos años, tuvieron un rey por un tiempo, luego vinieron los comunistas y finalmente desde  hace 20 años tienen "democracia".
El centro de Sofia esta lleno de edificios construidos por los comunistas después de la segunda guerra mundial ya que los que habían antes fueron destruidos por los bombardeos aliados pero de todos modos se mantuvieron algunas construcciones de la edad media, renascimiento, etc.





Existe también un interesante mercado cubierto que tiene el techo del mismo estilo que el mercado 25 de Mayo de la llajta:



Sofia fue y es un ejemplo de tolerancia religiosa porque en menos de 500 metros a la redonda están los templos católicos y ortodoxos, la mezquita y la sinagoga.


Otra visita interesante que recomiendo es el museo del comunismo, con pinturas y esculturas que muestran como fue el regimen que governo al pais durante 50 años:




Luego de tres dias en la capital me encamine a Veliko Trnovo, a 270 km al este, intente hacer autostop pero mi mala suerte continuaba y después de 3 horas parado en el inicio de la autopista me di por vencido y tome un bus que me dolió mucho pagar debido a mi ajustado presupuesto pero ya ni modo, a lo hecho pecho.

En Veliko me aloje en casa de un couchsurfer ingles, Ben, quien estaba totalmente ebrio cuando fui a casa suya, pero a pesar de s estado me trato muy bien a mi y a sus dos otros huéspedes brasileños de Belo Horizonte, juntos nos fuimos de fiesta porque era aniversario de la capital medieval de Bulgaria, en un bar conocí una francesa que vivió en Tarija por 2 años, se alegro mucho de ver un Boliviano con quien practicar su castellano chapaco, me dijo que piensa que soy el primer aiquileño que pisa estas tierras, no se.... tal ves.



Veliko esta muy cerca de la frontera con Rumania y a solo 180 Km de Bucarest, "super facil en autostop" comentamos con los brasileños pero otra vez continuando la semana negra del autostop, no funcionó... tomamos un bus hasta la frontera y luego tuvimos que tomar un pinche taxi caro de mierda para cruzar el Danubio porque hay una estúpida regla que dice que no se puede cruzar el puente internacional a pie, de esta manera llegue totalmente en quiebra a la capital rumana, por suerte allá una amiga voluntaria de Lituania me dio posada.
Al día siguiente después de 2 horas esperando en la carretera al fin rompí la mala racha y me levanto un Toyota Hilux de vuelta a casa previa parada en RM Valcea para despedirme de los amigos que viven ahí.

El viaje de regreso a Arad estuvo marcado por la nieve, muy rara en marzo dicen los locales, el invierno no se quería ir, quería aferrarse y latigarnos hasta el ultimo minuto. Mientras tanto yo termine los papeleos del fin del trabajo y organice la fiesta de despedida que salio muy bien, con muchos amig@s a quienes extrañare mucho sean ell@s voluntari@s o ruman@s.



A todos les agradezco por la amistad que me brindaron y agradezco a la ciudad de Arad, donde pase 6 felices meses.

La siguiente semana partí con mi amiga argentina Valeria en una aventura hacia los países Bálticos, ya estamos en Cracovia, y seguiré escribiendo para mantenerlos al tanto si les interesa, pero ahora debo ir a dormir que mañana me levanto temprano para visitar un famoso campo de concentración, ya les estaré contando.