martes, 18 de diciembre de 2012

Italia: love it or leave it

Antes de comenzar a trabajar en el empleo que me consiguió el tío Beppi, hice unos tramites burocráticos, hablé con los nuevos jefes Vittorio y Tullio Martinelli y firmamos el contrato.

El campo de trabajo se encontraba en el valle de la Valsugana, no muy lejos de Pian dei Pradi, donde tenía mi residencia temporal, pero debido a la subida que debía hacer en bicicleta todos los días, esta opción era inviable por tanto pedí auxilio a Marghe e Ivan una pareja de amigos que tuvieron una experiencia de vida en el dulce valle de Mizque. Ellos viven en Calceranica a 5 kilometros de la plantación, aceptaron alojarme y me mude a temporalmente a su linda morada.

El trabajo de cosechar manzanas aparenta ser fácil, pero mas allá de ser duro tiene su complejidad: se necesita tomar la manzana con su ramita sin estrujarla, no dejarla caer, fijarse que no tenga golpes de la granizada, controlar con una medida de plástico el diámetro exigido por la empresa que la comercializa y la coloración justa; las manzanas buenas van a la caja y de ahí al cajón grande, las manzanas buenas pero con golpes van a otra caja para regalar a los amigos o venderlo informalmente, todas las demás van al cajón de descartados para hacer jugo o grappa.

La primera semana cosechamos las manzanas rojas que tenían cierto retraso en la maduración, todas las mañanas a las 7 partía en bici de la casa Leoni-Marchelli, volvía para el almuerzo y de nuevo al trabajo.
Trabajaba con los jefes, a  veces venían sus hijas y también hermanas que se conocen con mi padre y tíos desde pequeños, me trataron muy bien y el ambiente de trabajo fue estupendo.

La segunda fase de la cosecha tuvo que esperar debido a que las manzanas Golden Class no estaban listas. Mientras tanto fuimos a cosechar uva tres días al valle "Giudicarie", este trabajo es mas veloz pero no menos duro pero entretenido porque había mucha gente y en los almuerzos buen vino.

Una vez listas las Golden comenzamos a cosecharlas, son manzanas super delicadas, y se necesita extrema prudencia al manipularlas, casi como tratar a una princesa.

Durante el mes de trabajo, la vida en la casa Leoni fue inolvidable, buenos amigos, buenas charlas, buena grappa. Estaré eternamente agradecido a la Familia Leoni-Marchelli-Lunz y sus amigos.
Celebré mi cumpleaños con ellos en la sagra de Barco, un pueblito perdido, pero la fiesta y la compañía fue muy buena saboreando la birra Forst.




Un día de septiembre mientras almorzaba recibí una llamada de un numero no registrado y respondí en italian style: -Pronto?
Una voz siciliana me dice que esta feliz de comunicarme que he sido aceptado para ir a Rumania con un proyecto del Servicio Voluntario Europeo. Mi primera reacción fue: ??????????????????? Luego recordé que un mes antes envié una solicitud pero con el ajetreo del trabajo lo olvide.

- Me confirma su participación? - ehmmmm (5 segundos para analizar que hacer con mi vida) - Si claro obviamente porque no?!
Un nuevo rumbo se me presentó de una patada y bueno a preparar de nuevo maletas.

La cosecha terminó una semana antes de partir a Rumania, aproveché ese paréntesis, para visitar a la familia Trami en Brescia, esta ciudad esta muy cerca de Milano, entonces me propusé hacer turismo futbolístico y conocer el emblemático estadio de San Siro.

En compañía de Rebecca, fuimos a Milano en tren, luego tomamos el metro, caminamos 500 metros y se presentó ante nuestros ojos el inmenso Estadio. Llegamos justo a tiempo antes que cierre la boletería del tour y la experiencia fue inolvidable, tuvimos acceso también a los camerinos.

Los últimos día en tierras trentinas me despedí de todos los amigos y parientes especialmente al tío Beppi quién compartió conmigo su casa y su mesa todos estos meses, Mil gracias!

El lunes 1 de octubre mi tío Giovanni me llevo a las 4 de la mañana al aeropuerto de Bergamo.
A las 7:25 el avión de la Wizzair, tomó velocidad y despegó rumbo a lo desconocido. Ciao Italia, ci vediamo presto... Forse!






No hay comentarios:

Publicar un comentario