Para la ultima jornada del intercambio, la generosa Provincia de Trento nos ofreció una visita a Venecia, ciudad por demás famosa y ya saben porque.
Nuestro bus Dellai, conducido por mi tocayo nos llevo hasta el puerto en tierra firme mientras nos decían las siguientes recomendaciones: a) no sacarse la polera porque la policía te multa porque es un museo al aire libre. b) No comprar en la plaza principal por los astronómicos precios c) tener cuidado de los choros.
Una vez en el puerto un bote nos llevo al muelle principal frente a la Plaza San Marco luego de recorrer el canal grande.
Venecia en verano esta mas caliente que el Chapare, super cara (todo el año) y llenísimo de gente de todas nacionalidades sacando millones de fotos, las fotos en la plaza San Marco tendrán seguramente como destino: Foto de perfil.
Una infinidad de turistas asiáticos recorre la ciudad en grupos, se puede escuchar también a ratos acentos latinos.
Todas las cadenas internacionales y multinacionales así como tiendas de productos de lujo tienen tienda en Venezia.
No puedo negar la belleza arquitectónica de la ciudad, pero el consumismo que la invade la hace parecer un museo lleno de khateros de lujo.
Nos dividimos en grupos para recorrer la ciudad, después de una hora perdí de vista a mi grupo en medio de la ciudad, así que divague solo por los angostos callejones. No pude entrar ni a la torre ni a la basilica por la inmensa fila que había bajo el intenso sol y 30º grados de calor.
En medio de la multitud me encontré con los muchachos de Argentina y Brasil:
Luego ubicamos a las muchachas angloparlantes y nos fuimos a beber unas cervecitas pero lejos del centro, donde los precios no sean para jailones internacionales.
A horas 17 nos reunimos todos en el muelle pero el barco se tardo media hora que la pasamos bronceándonos a la fuerza pero siempre hay tiempo para una fotito de grupo:
Cuando el bus se acercaba a Trento, l@s muchach@s de la Vallagarina comenzamos a despedirnos de todos los demás porque era la ultima gira juntos y debíamos bajarnos en Rovereto, muchos besos y abrazos y promesas de volver a vernos cerraron la jornada.
El ultimo fin de semana del intercambio debía celebrarse como se merece: en medio del granizo y la tormenta ascendimos con todo el grupo de la Vallagarina en el auto del buen amigo LZ hasta el paso Bordala a 1200 m.s.n.m. donde había una fiesta en una carpa en medio de la nada y totalmente inundado, no fue problema para festejar hasta casi el amanecer.
Con tremendo chaqui, agradecí infinitamente la hospitalidad de la familia Giordani, mi partner EG y la amistad de AN, LZ, MC de Villa Lagarina, con quienes compartí muchos spritz en los aperitivos, fiestas, tardes de lago y cenas bajo el pawichi.
Cargamos las maletas y nos dirigimos de nuevo a Pian dei Pradi escuchando las canciones de Max Pezzali, llegando a la casa Weiss salude a los tíos y tías que podaban el Betullo, un árbol que según me contaron lo plantó mi padre hace 30 años.
Brindamos con una "grappa" y los amigos de Villa Lagarina descendieron a su valle.


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