Mientras la ciudad de Aalborg dormía y los jóvenes se recogían de las fiestas de Halloween, tomamos un madrugador tren que nos llevó al puerto de Frederikshaven, en el extremo norte danés, para tomar un ferry a la ciudad del Nobel, mas en el norte aún.
A primera hora de la mañana, la potente bocina del buque de StenaLine anunció la partida y estremeció a los pasajeros así como estremeció el corazón de otro Puriskiri en el puerto de Genova hace 30 años.
El viaje en barco fue una nueva experiencia, estuve explorando todo el barco como niño curioso y viendo el inmenso mar desde el puente, mientras los pasajeros escandinavos se alcoholizaban en sus camarotes.
A las 5 horas de viaje el buque entra en el angosto golfo que dirige a Oslo, desde ese momento es posible admirar la belleza de la naturaleza noruega, pequeñas islas y un ocaso fantástico antes de llegar a la capital.
Cuando comenzó la noche, entramos al puerto y descendimos a territorio noruego en medio del desorden que provocaban los ebrios escandinavos que aprovecharon el viaje para embriagarse como lo hacían sus antepasados vikingos.
Muy cerca del puerto se encuentra la Opera de Oslo, cuya moderna arquitectura permite subirse al techo para disfrutar unas vistas de la ciudad, una ciudad a la que en realidad solo venimos porque teníamos nuestros vuelos desde allí, durante todo el trayecto malas referencias sobre la urbe respecto al costo altísimo de vida nos quitó todas las ganas de visitar la ciudad mas cara del mundo, a la que llegamos casi por obligación.
Para el viajero mochilero es siempre una angustia llegar a este tipo de ciudades, personalmente veo a las ciudades caras como monstruos dispuestos a devorar mi limitado bolsillo. Una vez, Paulovich, el irónico y gracioso columnista Boliviano le preguntó en una entrevista a Augusto Cespedes: cuál era el aspecto mas difícil de vivir fuera del país, el autor de "Sangre de Mestizos" respondió que el mayor problema del expatriado no es la nostalgia, sino la falta de plata, la angustia de lograr comer a miles de kilómetros de casa.
Decidimos evitar el prohibitivo coste del metro y nos fuimos caminando a la casa de una pareja Argentina que nos salvó de la fría noche noruega, de camino a su periférico barrio, atravesamos la calle "Gronland" que viene a ser el barrio de inmigrantes y refugiados, caras y negocios árabes y africanos predominantemente, caracterizan esta vía donde escasean las cabelleras rubias que abundan en el centro.
Recorrimos la periferia a las diez de la noche en total seguridad, por calles que parecían mas la calles de las zonas residenciales cochabambinas mas que la zona de las clases populares de Oslo.
Alfredo y Virginia, quienes cambiaron su residencia del extremo sur al extremo norte del mundo nos abrieron las puertas de su casa, nos invitaron un platito y un vaso de fernet, así como se acostumbra en su tierra natal.
Oslo no ofrece mucho turísticamente hablando, es una ciudad predominantemente gris pero tiene con que defenderse. El Palacio Real con sus jardines y las embajadas que están detrás forman la parte mas pintoresca del centro.
Un lugar que no se pueden perder si visitan Oslo, es el parque de esculturas "Vigeland" del escultor del mismo nombre, el interesante parque esta formado por muchas figuras humanas desnudas y entrelazadas. No se paga entrada!!!
La lluvia, una constante del norte del mundo, limitó nuestro paseo, el cuál pudimos completar la mañana siguiente justo antes de tomar nuestros vuelos, el inmenso jardin botánico y la calle de los grafitis y arte callejero son otras cosas que puedo aconsejar. También les aconsejo probar los ricos bizcochos "boller" que vienen en combo con un vaso de café a buen precio.
Sobrevivimos a la ciudad mas cara del mundo gracias a la hospitalidad de nuestros amigos argentinos, a la comida rápida y a un centro de asistencia del municipio para jóvenes viajeros. De esa manera llegó el triste momento de la despedida con Ana, una gran compañera de viaje, tal vez sin ella no llegaba vivo aquí. Gracias Ana!
Un vuelo de RyanAir por el que pagué un irrisorio precio me sacó de Escandinavia y me llevó al otro extremo de Europa. Veinte agradables grados de temperatura y mi gran amigo Rafa me dieron la bienvenida a Andalucia, España.
Pude pasar parte de mis últimos días en este continente acogido por la gran hospitalidad y amabilidad de la familia Perez y los amigos de Rafa, en la campiña andaluza cerca de Velez-Malaga, con el insuperable jamón español y rodeado de sol y playa.
El sur español presenta un paisaje semiseco pero con bastante agricultura ya que cuentan con riego y las tradicionales casitas blancas le dan un toque especia al panorama.
Sus playas forman la famosa costa del sol, invadidas por el boom y la especulación inmobiliaria, por ahora detenida por la fuerte crisis que golpea a este pueblo, que a pesar del mal momento no pierde su alegría y sigue bailando flamenco, OLÉ!
El veloz y polémico tren "AVE" me trasladó a Madrid en tiempo record, desde allí y luego de ser alojado por la familia aiquileña Caero, di un fugaz salto al pais Vasco para saludar a amig@s y parientes.
Volví a Madrid donde tomé la maleta, la pesada, cargada de recuerdos, experiencias enriquecedoras y no tanto, alegrias, tristezas, sueños cumplidos, frustraciones, amistades, amores y desamores, muchos lugares y un profundo agradecimiento a las generosas personas que me brindaron su ayuda incondicional a lo largo de este continente lleno de contrastes, de riquezas y de pobrezas, de grandes avances en una esquina y de grandes retrasos en la otra, pueblos alegres y abiertos y otros no tanto. Un continente que ofrece una gran variedad de pueblos, culturas, costumbres y formas de pensar y prejuicios por romper o confirmar. Una gran variedad que al mismo tiempo esta unida por muchos factores en común, no por nada decía algún italiano il mondo è bello perche è vario (el mundo es bello porque es variado) y otro le respondía tutto il mondo è un paese (Todo el mundo es un pueblo).
En el aeropuerto de Barajas una voz ibérica anuncia el vuelo de Boliviana de Aviación a Santa Cruz, los pasajeros en su mayoría paisanos, se aprestan ansiosos a viajar a casa, salir de este aeropuerto es mas reconfortante que la entrada, cuando llegaron cargados de ilusiones y temores, formando una fila en migración, rogando a Dios que el policía de turno le selle el pasaporte y lo deje pasar a la otrora tierra de las oportunidades cuya desalentadora situación actual obliga a muchos Bolivianos a retornar, algunos retornan con muchos euros, otros sin mucha suerte, vuelven como llegaron.
Las luces de la capital oriental, anuncian el fin del largo viaje trasatlántico, los corazones empiezan a agitarse y la ansiedad se apodera de los pasajeros, muchos de ellos volviendo de muchos años. La impaciencia por ver a los seres queridos, desespera a los viajeros en la fila de control de inmigración -dejenoj pasar, no venimoj a robar venimoj a gajtar loj euroj!!- exclama un cruceño -o no pariente?
Superados los controles migratorios y el vuelo de conexión a Cochabamba, un funcionario aduanero de buen humor me dice: BIENVENIDO A CASA!....MUCHAS GRACIAS!!!!
Es así como deje de ser un Puriskiri por Europa.
Permitanme cerrar el relato de esta aventura viajera de un año y medio con una frase de Cesare Pavese en su libro "La luna e i falò":
"Por mucho tiempo creí que el pueblo donde nací era todo el mundo. Ahora que al mundo lo he visto de verdad, y se que esta formado por muchos pequeños pueblos, no se si de pequeño estaba muy equivocado"
MUCHAS GRACIAS DE CORAZÓN POR LEER ESTAS HUMILDES PAGINAS VIRTUALES.
Muy cerca del puerto se encuentra la Opera de Oslo, cuya moderna arquitectura permite subirse al techo para disfrutar unas vistas de la ciudad, una ciudad a la que en realidad solo venimos porque teníamos nuestros vuelos desde allí, durante todo el trayecto malas referencias sobre la urbe respecto al costo altísimo de vida nos quitó todas las ganas de visitar la ciudad mas cara del mundo, a la que llegamos casi por obligación.
Para el viajero mochilero es siempre una angustia llegar a este tipo de ciudades, personalmente veo a las ciudades caras como monstruos dispuestos a devorar mi limitado bolsillo. Una vez, Paulovich, el irónico y gracioso columnista Boliviano le preguntó en una entrevista a Augusto Cespedes: cuál era el aspecto mas difícil de vivir fuera del país, el autor de "Sangre de Mestizos" respondió que el mayor problema del expatriado no es la nostalgia, sino la falta de plata, la angustia de lograr comer a miles de kilómetros de casa.
Decidimos evitar el prohibitivo coste del metro y nos fuimos caminando a la casa de una pareja Argentina que nos salvó de la fría noche noruega, de camino a su periférico barrio, atravesamos la calle "Gronland" que viene a ser el barrio de inmigrantes y refugiados, caras y negocios árabes y africanos predominantemente, caracterizan esta vía donde escasean las cabelleras rubias que abundan en el centro.
Recorrimos la periferia a las diez de la noche en total seguridad, por calles que parecían mas la calles de las zonas residenciales cochabambinas mas que la zona de las clases populares de Oslo.
Alfredo y Virginia, quienes cambiaron su residencia del extremo sur al extremo norte del mundo nos abrieron las puertas de su casa, nos invitaron un platito y un vaso de fernet, así como se acostumbra en su tierra natal.
Oslo no ofrece mucho turísticamente hablando, es una ciudad predominantemente gris pero tiene con que defenderse. El Palacio Real con sus jardines y las embajadas que están detrás forman la parte mas pintoresca del centro.
Un lugar que no se pueden perder si visitan Oslo, es el parque de esculturas "Vigeland" del escultor del mismo nombre, el interesante parque esta formado por muchas figuras humanas desnudas y entrelazadas. No se paga entrada!!!
La lluvia, una constante del norte del mundo, limitó nuestro paseo, el cuál pudimos completar la mañana siguiente justo antes de tomar nuestros vuelos, el inmenso jardin botánico y la calle de los grafitis y arte callejero son otras cosas que puedo aconsejar. También les aconsejo probar los ricos bizcochos "boller" que vienen en combo con un vaso de café a buen precio.
Sobrevivimos a la ciudad mas cara del mundo gracias a la hospitalidad de nuestros amigos argentinos, a la comida rápida y a un centro de asistencia del municipio para jóvenes viajeros. De esa manera llegó el triste momento de la despedida con Ana, una gran compañera de viaje, tal vez sin ella no llegaba vivo aquí. Gracias Ana!
Un vuelo de RyanAir por el que pagué un irrisorio precio me sacó de Escandinavia y me llevó al otro extremo de Europa. Veinte agradables grados de temperatura y mi gran amigo Rafa me dieron la bienvenida a Andalucia, España.
Pude pasar parte de mis últimos días en este continente acogido por la gran hospitalidad y amabilidad de la familia Perez y los amigos de Rafa, en la campiña andaluza cerca de Velez-Malaga, con el insuperable jamón español y rodeado de sol y playa.
El sur español presenta un paisaje semiseco pero con bastante agricultura ya que cuentan con riego y las tradicionales casitas blancas le dan un toque especia al panorama.
Sus playas forman la famosa costa del sol, invadidas por el boom y la especulación inmobiliaria, por ahora detenida por la fuerte crisis que golpea a este pueblo, que a pesar del mal momento no pierde su alegría y sigue bailando flamenco, OLÉ!
El veloz y polémico tren "AVE" me trasladó a Madrid en tiempo record, desde allí y luego de ser alojado por la familia aiquileña Caero, di un fugaz salto al pais Vasco para saludar a amig@s y parientes.
Volví a Madrid donde tomé la maleta, la pesada, cargada de recuerdos, experiencias enriquecedoras y no tanto, alegrias, tristezas, sueños cumplidos, frustraciones, amistades, amores y desamores, muchos lugares y un profundo agradecimiento a las generosas personas que me brindaron su ayuda incondicional a lo largo de este continente lleno de contrastes, de riquezas y de pobrezas, de grandes avances en una esquina y de grandes retrasos en la otra, pueblos alegres y abiertos y otros no tanto. Un continente que ofrece una gran variedad de pueblos, culturas, costumbres y formas de pensar y prejuicios por romper o confirmar. Una gran variedad que al mismo tiempo esta unida por muchos factores en común, no por nada decía algún italiano il mondo è bello perche è vario (el mundo es bello porque es variado) y otro le respondía tutto il mondo è un paese (Todo el mundo es un pueblo).
En el aeropuerto de Barajas una voz ibérica anuncia el vuelo de Boliviana de Aviación a Santa Cruz, los pasajeros en su mayoría paisanos, se aprestan ansiosos a viajar a casa, salir de este aeropuerto es mas reconfortante que la entrada, cuando llegaron cargados de ilusiones y temores, formando una fila en migración, rogando a Dios que el policía de turno le selle el pasaporte y lo deje pasar a la otrora tierra de las oportunidades cuya desalentadora situación actual obliga a muchos Bolivianos a retornar, algunos retornan con muchos euros, otros sin mucha suerte, vuelven como llegaron.
Las luces de la capital oriental, anuncian el fin del largo viaje trasatlántico, los corazones empiezan a agitarse y la ansiedad se apodera de los pasajeros, muchos de ellos volviendo de muchos años. La impaciencia por ver a los seres queridos, desespera a los viajeros en la fila de control de inmigración -dejenoj pasar, no venimoj a robar venimoj a gajtar loj euroj!!- exclama un cruceño -o no pariente?
Superados los controles migratorios y el vuelo de conexión a Cochabamba, un funcionario aduanero de buen humor me dice: BIENVENIDO A CASA!....MUCHAS GRACIAS!!!!
Es así como deje de ser un Puriskiri por Europa.
Permitanme cerrar el relato de esta aventura viajera de un año y medio con una frase de Cesare Pavese en su libro "La luna e i falò":
"Por mucho tiempo creí que el pueblo donde nací era todo el mundo. Ahora que al mundo lo he visto de verdad, y se que esta formado por muchos pequeños pueblos, no se si de pequeño estaba muy equivocado"
MUCHAS GRACIAS DE CORAZÓN POR LEER ESTAS HUMILDES PAGINAS VIRTUALES.

