sábado, 9 de marzo de 2013

Serbia... segunda ronda!

Los fines de semana en Arad después de unos meses comienzan a resultar aburridos y como solo me queda un mes de voluntariado en Rumania, estoy viajando casi desesperdamente contra el tiempo.

Mirando el mapa, vi que hay una ciudad serbia relativamente cerca, se llama Novi Sad.
Las conexiones de Novi Sad con Rumanía son solo carreteras secundarias, Rumanía y Serbia son vecinos pero indiferentes entre si, se conocen poco y los lazos comerciales son escasos.


Solo 200 kilómetros separan a Novi Sad de Arad. pero el camino se hace un poco complejo debido a la falta de enlaces directos (a menos que tengas plata y rentes un auto), desde mi experiencia puedo recomendar (nunca se sabe a quién podría servirle) dos maneras de llegar:

a) Modo convencional, predecible y aburrido: tomar el tren de Arad a Timisoara, otro tren Timisoara-Jimbolia, luego otro tren mas desde alli hasta Kikinda, ya en territorio serbio desde donde hay buses por 8 euros a Novi Sad.

b) Viajar al estilo purisxirixeuropa!!! con infinitas posibilidades y variaciones: por ejemplo yo hice dedo de Arad a Timisora, ahi el Tram 4 te lleva cerca a la carretera dirección Jimbolia. En esa calle hice dedo por media hora, nadie me levantó, talves por mi cara de maleante con barba y cabello largo o tal ves porque es una carretera secundaria con poco tráfico, bueno, al final se detuvo un coche que se dirigía a un  pueblo a unos cuantos kilómetros de Jimbolia, a bordo iban también otros paisanos suyos, el conductor me contó que en sus tiempo de chaval tuvo que escapar de Romania porque Ceaucescu lo quería fusilar, se refugió en Suecia donde compartió habitación con latinoamericanos que escapaban de las dictaduras militares, así que practicamente unos escapando de dictaduras de izquierda y otros de derecha.
En el auto iban también una abuela y su nieta, me pregunta si tengo esposa, al oir mi obvia respuesta me dice seriamente: "casate con mi nieta esta soltera" ......?????????????!!!!!!!!!!!!!!!!!

Llegué a Jimbolia y de ahí un cuate me llevo hasta el puesto fronterizo de Vama, control de documentos y luego caminar 3 kilometros hasta un pueblo de nombre impronunciable: Srpska Crnja, estaba anocheciendo, el pueblo estaba desierto, había un silencio tétrico acompañado por el silbido del viento, seguí caminando y me encontré con dos ancianos sentados en una banca, les pregunté en mi pobre rumano por algun bus pero al ver sus caras de "no entiendo" caí en cuenta de que ya crucé la frontera, donde la lengua y la hora oficial son diferentes obviamente. Como no se nada de serbio, les lanzé tres palabras: autobus, Kikinda y Novi Sad, uno de los ancianos respondió "ne autobuska, autostop". Esta respuesta me pareció extraña porque he leído que en esta provincia de Serbia, el autostop es muy complicado y poco común pero parece que no es tan cierto.



Ya caía el ocaso y yo caminaba hacia Kikinda, había muy poco coches y ya me imaginaba que tendría caminar hasta Kikinda de noche y dormir allí pero como hay otro Puriskiri en el cielo que intercede por mi ante la mamita de Candelaria, un amable serbio se detuvo y me llevó a Kikinda hasta la estación de buses, no pude saber su nombre y ni siquiera pude decirle gracias (dije "thank you" pero creo que no entendió) por no saber serbio, un libro de frases no me caería mal.

Los buses en Serbia son caros, 1 euro cada diez kilometros, casi como en Italia, el pais vive una inflación galopante con un salario medio de 300 euros. Asi que pagué 8 euros (800 dinnars) hasta Novisad.



De Novi Sad, no puedo contar mucho porque me la pase de fiesta y durmiendo, cuando llegué ya habia una fiesta en el depa de la couchsurfer que me alojó. Siendo sincero solo hicé este viaje porque me gusta la movida nocturna serbia (ya la viví en Belgrado). En la larga noche conocí mucha gente con quienes hable de los mas variados temas y es facil hacer conversación con una chica si el topic es Bolivia, me sentí exótico.
La ciudad ofrece muchas alternativas para salir y todos los boliches estan a 500 metros a la redonda del centro, dicen que gente de Belgrado viene por aqui en los fines de semana, porque cuesta menos.

Con la resaca en el día siguiente fuí invitado a presenciar un partido de futbol de la liga serbia para la cual curiosamente no se paga entrada, solo se paga durante la mitad de la temporada, yo llegué en la mitad buena. La imagen que tenía de los ultras  serbios empeoró durante el partido, los ultras visitantes rompieron la malla que los separaba de nosotros, enseguida la policia serbia toma el control de la situación con su pinta de robocops, con una mirada que te dice: tranquilizate o te mando al hospital de un toletazo. Luego de la gasificación el partido continua y vencen los locales.



Aproveché las ultimas horas de luz para ver el centro y alrededores, el centro es el clasico centro de ciudad europea, con calles peatonales y tiendas por doquier con edificios antiguos pero bonitos. Mas allá me encontré con un río, pregunto el nombre y es el... Danubio, no tenía idea que pasaba por la ciudad, yo y este río nos vamos encontrando muy seguido ultimamente.



Cruzando el puente que por cierto es nuevo porque la OTAN se encargó de destruir todos los puentes de la ciudad en 1999, hay una interesante fortaleza que en verano alberga el Exit Festival, me cuentan que vienen importantes artistas y gente de toda Europa y dura 5 dias y es locura total!



Llegó el domingo y es hora de volver, encontre otra alternativa para el regreso, un bus que cuesta lo mismo que a Kikinda pero te lleva hasta el tétrico pueblo de la frontera y de ahi hacer dedo hasta Arad.
El tétrico pueblo no lo es de día y habia mucho movimiento, muchos rumanos cruzando la frontera en bicicleta para comprar cigarrillos y alcohol porque son mas baratos en Serbia. Cerca del puesto de control una pareja me ofreció llevarme hasta Timisoara si declaraba a la policia que 3 paquetes de cigarrillo eran mios y asi lo hice.

En el camino subieron al coche dos niños gitanos de unos 12 años, el chofer les ofreció bromeando cigarrillo pero ellos aceptaron! Les pregunté cuando empezarón a fumar: 9 años y ademas me dice que ya estoy grandecito y deberia fumar yo también y asi hablando con estos graciosos niños terminó este viaje lleno sin mucho sentido pero el objetivo de mis viajes no es el destino es el camino.


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