Estoy escribiendo ahora mismo desde Cracovia en Polonia, desde aquí esta noche voy a actualizar las crónicas del blog, disculpen los errores de acentuacion pero no manejo bien este teclado polaco. Empecemos por el viaje a Bulgaria que hice poco antes de terminar mi tiempo en Rumania:
La ONG que me hospeda cometió una negligencia y no me envió a un training al que tenía que asistir por derecho, cuando fue tarde para remediarlo me enfadé mucho porque pensaba despedirme de muchos amigos voluntarios allí puesto que mi tiempo en Rumania esta a punto de llegar a su fin. Recibimos una semana libre como compensación y la mejor forma de aprovecharla es viajando, mientras se pueda hay que aplicarle.
El destino elegido para ir a dedo fue Bulgaria, nadie quiso acompañarme, ni modo, me lancé al exito solísimo. Planifiqué la operación Bulgaria para el viernes 15, al final se postergó hasta el lunes porque el invierno se acordó tarde de serlo y esta retrasando la llegada de la ansiada primavera con nevadas de marzo.
La travesía comenzó bien viajando hasta Drobeta Turnu Severin a dedo por una carretera que atraviesa las faldas de la montaña Retesat que custodia la zona de Caransebes, en coches de dos ex emigrantes en España e Italia, ambos volvieron por la crisis. Fotos no pude hacer porque me olvide cargar la cámara (que pelotudo!)
Visto que llegué rápido y temprano (medio día) a Drobeta, pensé que llegaría a Sofia, la capital bulgara, al anochecer sin problemas, entonces comí un sandwich tranquilo, salí de la pequeña ciudad caminando con calma y luego me puse a hacer dedo, hecho al canchero re confiadísimo... luego de estar parado tres horas sin éxito con una corta nevada y llovizna de por medio, mi humor cambió totalmente y algunos insultos comenzaron a ser pronunciados.
Se me terminó la paciencia y fuí a la estación de buses dispuesto a regresar a casa a 300 km al norte, el bus para Arad estaba lleno, no había asientos, pide ir en el pasillo pero como no estamos en Cochabamba, no aceptaron.
Quedaban dos opciones tomar el tren que está caro o seguir en otro minibus hasta la frontera y cruzarla de noche sin saber si del otro lado hay algún transporte hasta Sofia. Así como una vez un querido profesor dijó "nunca atrás, siempre adelante", tomé la segunda opción.
Llegué de noche a la frontera que es un río, el Danubio, nos encontramos de nuevo por enésima vez. No hay puente, se cruza en ferry que no tiene horarios, es como los micros de Punata, parten cuando se llenan... se llenó dos horas después, en la corta travesía pregunté a todos los choferes si iban a Sofia, la respuesta fue "Ne!" Mientras el ferry cruzaba la obscuridad del Danubio, pensaba que haría del otro lado para llegar a la capital a esas alturas de la noche en una pequeña ciudadela perdida en el mapa a orillas del río mas grande de Europa pero como dice mi amigo Adriano bromeando: "chango, miedo ni a la muerte".
Pasé los controles de pasaportes y me encontraba en Vidin, en la estación de trenes nadie hablaba ingles, menos castellano y las letras de su alfabeto "cirilico" son totalmente diferentes a las nuestras pero me hacen entender que el siguiente tren es a la 5 am... eran las 10 pm. Las interminables horas de espera las pasé en la calle caminando con frio y pensando porque tomé este camino, luego en un bar y finalmente en la recepción de un hotel donde una amable recepcionista me permitió permanecer sentado para no morir congelado afuera, Dios la bendiga.
El tren a Sofia, era limpio, decente y a buen precio, 250 km a 5 euros o 10 Levas bulgaras. Puntualmente la locomotora modelo 1982 emprendió al fin el esperado viaje hasta Sofía donde llegué al medio día luego de atraversar extraordinarios paisajes de montañas búlgaras! Al fin!!!! lo mismo diran l@s querid@s lectores que se aburrieron de leer este humilde articulo demasiado detallado a veces.
En Sofía me alojé en casa de Jani, amiga de unas amigas, muy buena onda y habla castellano mejor que yo, su acogedora casa esta en el barrio de Juliot Curie.
Los habitantes de Sofia usan el metro para moverse al igual que la mayoría de capitales europeas, aquí fue muy difícil terminarlo porque las escavaciones se encontraban a menudo con restos arqueologicos.
Para visitar la ciudad con mas sentido sin solo ver edificios viejos, me apunte al Tour gratuito que ofrece una asociación de guias jóvenes, luego del paseo me entere que la ciudad en el pasado estuvo ocupada por los romanos, luego por los turcos, después lograron la independencia hace no muchos años, tuvieron un rey por un tiempo, luego vinieron los comunistas y finalmente desde hace 20 años tienen "democracia".
El centro de Sofia esta lleno de edificios construidos por los comunistas después de la segunda guerra mundial ya que los que habían antes fueron destruidos por los bombardeos aliados pero de todos modos se mantuvieron algunas construcciones de la edad media, renascimiento, etc.
Existe también un interesante mercado cubierto que tiene el techo del mismo estilo que el mercado 25 de Mayo de la llajta:
Sofia fue y es un ejemplo de tolerancia religiosa porque en menos de 500 metros a la redonda están los templos católicos y ortodoxos, la mezquita y la sinagoga.
Otra visita interesante que recomiendo es el museo del comunismo, con pinturas y esculturas que muestran como fue el regimen que governo al pais durante 50 años:
Luego de tres dias en la capital me encamine a Veliko Trnovo, a 270 km al este, intente hacer autostop pero mi mala suerte continuaba y después de 3 horas parado en el inicio de la autopista me di por vencido y tome un bus que me dolió mucho pagar debido a mi ajustado presupuesto pero ya ni modo, a lo hecho pecho.
En Veliko me aloje en casa de un couchsurfer ingles, Ben, quien estaba totalmente ebrio cuando fui a casa suya, pero a pesar de s estado me trato muy bien a mi y a sus dos otros huéspedes brasileños de Belo Horizonte, juntos nos fuimos de fiesta porque era aniversario de la capital medieval de Bulgaria, en un bar conocí una francesa que vivió en Tarija por 2 años, se alegro mucho de ver un Boliviano con quien practicar su castellano chapaco, me dijo que piensa que soy el primer aiquileño que pisa estas tierras, no se.... tal ves.
Veliko esta muy cerca de la frontera con Rumania y a solo 180 Km de Bucarest, "super facil en autostop" comentamos con los brasileños pero otra vez continuando la semana negra del autostop, no funcionó... tomamos un bus hasta la frontera y luego tuvimos que tomar un pinche taxi caro de mierda para cruzar el Danubio porque hay una estúpida regla que dice que no se puede cruzar el puente internacional a pie, de esta manera llegue totalmente en quiebra a la capital rumana, por suerte allá una amiga voluntaria de Lituania me dio posada.
Al día siguiente después de 2 horas esperando en la carretera al fin rompí la mala racha y me levanto un Toyota Hilux de vuelta a casa previa parada en RM Valcea para despedirme de los amigos que viven ahí.
El viaje de regreso a Arad estuvo marcado por la nieve, muy rara en marzo dicen los locales, el invierno no se quería ir, quería aferrarse y latigarnos hasta el ultimo minuto. Mientras tanto yo termine los papeleos del fin del trabajo y organice la fiesta de despedida que salio muy bien, con muchos amig@s a quienes extrañare mucho sean ell@s voluntari@s o ruman@s.
A todos les agradezco por la amistad que me brindaron y agradezco a la ciudad de Arad, donde pase 6 felices meses.
La siguiente semana partí con mi amiga argentina Valeria en una aventura hacia los países Bálticos, ya estamos en Cracovia, y seguiré escribiendo para mantenerlos al tanto si les interesa, pero ahora debo ir a dormir que mañana me levanto temprano para visitar un famoso campo de concentración, ya les estaré contando.
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