martes, 10 de diciembre de 2013

Good Bye Europe (2/3)

Los pesimistas dicen que hacer autostop en Europa occidental es imposible, los optimistas dicen que Alemania es el país mas fácil para hacerlo pero la experiencia nos dice que la dificultad se centra en salir de las grandes ciudades como Hamburgo. Ana y Fabio pusieron a prueba su paciencia varias veces en la vía rápida que conduce a la autopista  norte. Luego de 3 horas de espera, un chofer Iraní nos ofreció llevarnos en su furgoneta hasta Tonder... que?? donde??.... - Danemark nos responde sonriente nuestro amigo from Teheran...ahh let's go my friend!!!!!!




Mientras atravesamos planicies plagadas de turbinas aeólicas, comentó con el cuate iraní la nueva amistad entre nuestros gobiernos, amistad basada en el resentimiento común hacia el imperio.
Bordeamos Flensburgo y salimos de la autopista, tomamos una carretera que recorre verdes campiñas, súbitamente, un letrero azul ubicado justo después de un riachuelo que hace de frontera, nos anuncia que estamos en Dinamarca, Welcome to Denmark!!! nos confirma con una carcajada el amable chófer nacido a los pies de los Montes Alborz.



Hacer dedo desde Tonder hasta Aarhus fue mas fácil aunque con muchos transbordos ya que la gente de un pais pequeño como este no acostumbra realizar grandes distancias.
El paisaje rural danés es predominantemente plano, con leves colinas, grandes y verdes praderas y bosques rebosantes de colores otoñales que hacen agradable el viaje.

Cuando el sol cayó en Escandinavia llegamos a Aarhus a bordo del coche de un libanés. Buscando el lugar convenido para encontrarnos con Peter, nuestro amigo local y colega en los tiempos rumanos, preguntamos la dirección a una bella rubia danesa quién nos respondió con una sonrisa de oreja a oreja, se nota que es el pueblo mas feliz de Europa.



Dinamarca es otro bastión de la bici, conseguir una es super simple, los candados de las bicis públicas se abren con una moneda de 20 coronas o 3 euros, que se te devuelven al reenganchar la bici en cualquier punto de bicis publicas de la ciudad.
Montados en las bicis del municipio, llegar a casa de Peter quién vive a 2 kilómetros del centro, a la cual se llega a través de una ciclovía que corre entre un bosque y la costa, no fue un problema.
El suburbio donde nos hospedaron esta formado por pequeñas casitas de ladrillo con enormes patios traseros compartidos, un barrio que parece muy agradable para vivir, es como vivir en un pacifico pueblo pero teniendo las ciudad a 5 minutos de bicicleta.



Nuestro amigo danés vive solo, sus padres no le ayudan económicamente porque el estado se hizó cargo de sus estudios y subsistencia cuando cumplió 18 años. Dinamarca al igual que los demás países escandinavos promueven y ayudan a los jóvenes a independizarse lo mas pronto posible. Una de las razones por la cual son un pueblo feliz.

Por la mañana nos dimos una vuelta por el bosquecillo que separa el barrio donde dormimos del centro, nos deleitamos con los colores otoñales y el olor a tierra húmeda.
Bajamos al centro y cambiamos dinero, me sorprendió que los cajeros no tienen un vidrio protector, te atienden en su escritorio, la delincuencia aquí es una anécdota escasa.
Mientras se camina por las calles, el simple contacto visual provoca una sonrisa en las danesas y daneses, están de buen humor, no tienen mucho de que quejarse y hace sol, tienen que disfrutarlo porque lo verán pocas veces antes del próximo mayo.
El paseo por la costa en la parte sur de la ciudad es agradable y no tiene desperdicio, el mar siempre seduce y aporta su parte para hacer de Aarhus, la ciudad mas feliz de Europa.



Bajo la lluvia de un viernes de otoño, continuamos nuestro viaje, nos fuimos mas al norte, a Aalborg, nos llevó un empresario de las torres de energia aéolica, quién nos explicó algunos aspectos del negocio. Sin saberlo estaba en mi ultimo viaje en autostop en Europa.

Seguramente Aalborg no es la ciudad mas linda de Dinamarca pero tampoco es fea. Es la capital industrial del norte danés en plena transición para convertirse en ciudad cultural y universitaria ya que las fabricas se van poco a poco al este de Europa o Asia.
Aquí nos alojó Annika, la misma amiga que me dio posada en Estonia, ella al igual que muchos jóvenes del este Europa vino a estudiar a esta ciudad, atraída por la alta calidad de vida y la educación gratuita y de buen nivel. La universidad de Aalborg es una de las mas internacionales del país, conocimos muchos estudiantes de los países recién ingresado a la UE quienes estudian y trabajan superando las dificultades del alto coste de vida danés, sus padres apenas pueden ayudarlos ya que ganan la cuarta parte de lo que sus hijos ganan aquí en un empleo de medio tiempo.



Aalborg esta a orillas de la via fluvial Limfjord que separa el cuerpo del país de la isla norte, del otro lado del canal esta el barrio de Norresbundy, que oficialmente es otra ciudad, pero en la practica es una zona de Aalborg. Varias edificaciones culturales e interesantes están en plena construcción y ex fabricas esta siendo transformadas en museos... Aalborg será una ciudad bonita en cinco años... afirma Izabele, una estudiante Lituana. El pequeño centro histórico ya se adelantó.



La vida nocturna del lugar es una de las mas movidas de Dinamarca, aqui se encuentra la famosa Jomfru Ane Gade que paradojicamente significa "calle de las virgenes" donde no hay otra cosa que bares y discotecas, los fines de semana por la noche está totalmente congestionado y es una de las calles mas vivas y bulliciosas que he visto.

Nos hubiera gustado quedarnos en la "Jomfru Ane Gade" pero al amanecer teníamos que continuar el viaje hacia Noruega. Se los contaré en el proximo y último post del PuriskirixEuropa.


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