Ha pasado un poco de tiempo desde que deje de escribir, bueno en enero no paso nada interesante, estuve realizando mis actividades de voluntario y traté de estudiar un poco para rendir unos examenes de un curso online, en Bucarest, previsto para los primeros dias de febrero.
Debido a los mencionados examenes tenía la excusa perfecta para visitar la lejana capital, les recuerdo que desde Arad, es la misma distancia para ir a la capital de Rumanía o para ir hasta Viena, es decir 550 km para un lado o para el otro. Viendo el mapa parece lejos pero en realidad es la misma distancia entre Cochabamba y Santa Cruz por la carretera antigua, en Bolivia es un pedacito, en el este Europa atraviesas un país entero.
La primera opción que había pensado para viajar a Bucarest, fue el tren, porque pensaba que haría demasiado frio para intentar el autostop, pero este invierno no ha sido muy cruel hasta el momento (gracias a Dios), a excepción de las primeras 2 semanas de diciembre como dije en un post anterior. En enero las temperaturas han oscilado entre -5º y 3º, algo que es bastante soportable, incluso tuvimos dias soleados con 10 grados que permiten abrirse la chamarra, sacarse el ch'ulo (gorro para el frio) y aflojarse la chalina.
Aprovechando este buen tiempo y la compañía de Jagoda, una amiga y voluntaria from Polonia, decidimos irnos en autostop, hacer dedo con una rubia (rubia inteligente) siempre aumenta las posibilidades para que alguien nos lleve. Los últimos dias antes del viaje nos animamos a partir antes para visitar Constanza, el principal puerto de Rumania en las orillas del Mar Negro al otro extremo del país. Decidí ir hasta el mar por dos motivos: a) Para un muchacho que ha nacido y vivido casi toda su vida en medio de los cerros Andinos y además proviene de un país enclaustrado, el mar siempre sera una obsesión, es como si el mar me llamara desesperadamente o que yo me desespero de ir a su encuentro.
b) Capricho mio de cruzar Romanía entera de oeste a este, de izquierda a derecha.
Nuestro viaje no pudo empezar mejor, un Skoda modelo 2010 se detuvo en las afueras de Arad y nos llevo directamente hasta Ramnicu Valcea, pudo habernos llevado incluso hasta Bucarest, pero quisimos hacer pausa para visitar a l@s amig@s latinoamerican@s (Uruguay y Argentina) que viven allá, visitarlos siempre es un gusto y se pasa buenos momentos con ell@s.
El conductor nos contó que traía el auto desde Alemania donde lo compró de segunda mano, una practica habitual de los rumanos para comprar buenos coches a buen precio, un fenómeno parecido a los 4x4 americanos que llegan a Bolivia. La diferencia es que por aquí no hay autos chutos y no hay amnistías para nacionalizarlos.
Luego de una noche de pizza y cervezas, continuamos el viaje desde la rotonda que esta en la circunvalación de Valcea, es un punto muy bueno para hacer dedo hacia Bucarest, se detuvo una furgoneta con un chofer turco que venía de Polonia con dirección a Estambul llevando encomiendas (courier), no nos entendimos hablando solo con señas, 50 km después se detuvo en un bar turco para choferes turcos con la camarera turca, osea una turqueada total (inventé otra palabra XD). El buen turco nos invitó un almuerzo y un par de vasos de té tradicionales de su tierra otomana, una belleza de persona generosa que nos trató como huéspedes de su furgoneta, que el Señor lo acompañe en su camino! bueno en su caso Alá.
Cien kilómetros antes de Bucarest comienza la autopista A1 desde Piestesti, es una de las contadas autopistas de Rumania, las otras 2 son Bucarest - Constanza (220 km) y Arad - Timisoara (59 km), esta en construcción la autopista Nadlac (frontera con Hungria) -Arad-Deva-Sibiu pero vi en la televisión que se chorearon gran parte de la plata y se detuvieron gran parte de los trabajos, los únicos pedazos terminados son las circunavalaciones alrededor de Sibiu y Deva, así que supongo que terminaran la autopista completa en muuuuchos años al igual que la Y de la integración en el conosur cochabambino.
Las autopistas Rumanas, mas que autopistas son carreteras de doble via, no estan excentas de los baches y la infinidad de perros atropellados de las carreteras normales provocadas por la humedad del invierno y la nieve y no están completamente cercadas, a ratos se ven niños gitanos vendiendo cosas en el borde de la autopista. Lo que digo es simple observación, no tengo mucho derecho a quejarme ya que las carreteras de mi país dejan mucho mas que desear.
Luego de este paréntesis para hablar de infraestructura, volvamos al relato de nuestro viaje al mar: llegamos a la gran ciudad, la cruzamos invadiendo sus entrañas en metro de punta a punta. Desde el otro lado el autostop no fue facil ya que estuvimos hora y media esperando un aventón (palabra mexicana), cuando perdimos las esperanzas y ya obscurecía una furgoneta que también venia de Polonia nos levantó, el conductor se llama Giorgio, tiene 29 años, habla italiano porque trabajo en Milano 2 años como carpintero "spaccandosi la schiena dalla mattina alla sera" (rompiendose la espalda de la mañana hasta la noche), tiene un hijo de 5 años y va todas las semanas de Constanza a Varsovia, trayendo repuestos para una importadora, esta cansado... ha hecho 5000 kilómetros esta semana. Esta historia es solo un ejemplo de las historias de vida que compartes con la gente cuando viajas a dedo, porque "hay que viajar con la gente", una frase de un queridísimo lector cuya opinión es demasiado importante para mi.
Nuestro personaje nos llevó hasta la puerta de casa de los amigos a quienes pedí posada a través de couchsurfing, ellos son Ana y Chilli, licenciada en Literatura y Periodista respectivamente, han dejado sus trabajos y han comenzado un sitio web a través del cual quieren recaudar fondos para girar el mundo. en su casa dormimos y de alli nos fuimos a ver el mar en la mañana siguiente.
Constanza (Constanta en rumano) es un puerto histórico, donde han confluído romanos, griegos, turcos y eslavos, hoy en día aún existen en la ciudad minorías turcas y griegas y tienen mezquita. Durante los veranos es el centro turístico del país junto a pequeñas ciudades del litoral con hoteles Resort pero también con campings para los jóvenes, seguramente en verano ahí hay fiesta total pero desafortunadamente ya no estaré por estos lares.
Me encantó el paseo a lo largo del muelle donde las olas chocan contra las rocas y el viento te refresca las ideas, el mar es tan grande que mis ojos no alcanzan para mirarlo,"ayudame a mirar" le dijo un niño a su padre cuando conoció el mar (lo leí en un libro de Galeano cuyo titulo no recuerdo), el clima nos acompañó y tuvimos unos espectaculares 17º!!!!!!!!!!!
En la tarde continuamos el apurado viaje, de regreso a Bucarest, nos llevo Ciprian que llevaba en su camión pescado a Turda. De nuevo en la capital y después de los habituales contratiempos y confusiones en el metro y buses llegamos a casa de Elize y Miriana, dos voluntarias de Estonia e Italia.
En la capital hice mis business por las mañanas y en la tarde y noche recorri la ciudad primero solo, abandonado por las chicas que se fueron de shopping, mas tarde encontré una amiga local con quien visitamos el centro histórico, un pedacito de Paris clásico en medio de los inmensos bloques comunistas.
En Bucarest también esta la "Casa del pueblo" donde funciona el parlamento, es un monstruo enorme construido por el ex dictador Ceauscescu, es la segunda construcción mas amplia del mundo después del Pentágono, en ninguna de las dos edificaciones se hicieron o se hacen cosas buenas.
Cuando partí de la capital, me fui solo, mi querida compañera de viaje quiso disfrutar mas días de la capital. Me perdí en la periferia y terminé haciendo dedo en plena autopista cuando mi intención era hacerlo en alguna entrada pero por suerte un camión se detuvo para llevarme de regreso al oeste.

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