viernes, 4 de enero de 2013

Noviembre mochilero

La ultima semana de octubre, 3 semanas después de mi arribo a las tierras de Drácula, la ONG que nos hospeda nos comunicó que debíamos viajar a Predeal, un poblado en las montañas de Transilvania. El motivo del viaje: un training course.
A las 00:45 de la mañana, el tren Inter City, proveniente de Budapest con destino Bucarest, hizo su paso por Arad con 30 minutos de retraso, algo usual por estos lares.
El tren tenía buena pinta y era bastante cómodo, pero la modernidad del tren contrasta con las obsoletas ferrovías del periodo comunista, así que es muy difícil que el tren supere los 80 km por hora pero la velocidad media es de 60 km por hora.

 En Rumania existen 4 tipos de trenes: el mas caro que es el InterCity, el Inter regional, relativamente menos cómodo pero que realiza los mismos tiempos que el anterior (ambos realizan viajes de larga distancia), luego tenemos los Regionales (distancias cortas con muchas paradas) que en la mayor parte de las rutas son trenes muy viejos y sucios, muy sucios, mas sucios que la Flota Cotoca que va a Aiquile; por ultimo tenemos los trenes regionales operados por empresas privadas, también con muchas paradas pero bien mantenidos.

El sol venció su lucha contra la nieblina, y entró por las ventanas del tren permitiéndonos observar el paisaje rural este-europeo, una vez superada la ciudad de Brasov, el tren asciende por las montañas que nos deleitan con sus colores otoñales. 400 km y 9 horas después de partir de Arad, al fin llegamos a Predeal, pequeño pueblo que ha alcanzado el bienestar ecónomico gracias a los turistas que van a la montaña tanto en invierno o verano.

Allí pasamos una semana en un centro de convenciones pasando unos cursos y seminarios, gentileza de mamá Unión Europea, con otros 50 voluntarios provenientes de toda Europa y también un gran grupo de Argentinos y uruguayos que rápidamente se conviertieron en mis amigos.

Finalizado el training la tercera parte de los asistentes decidimos hacer un tour por Brasov antes de volver  a casa, nos alojamos en el hostal Rolling Stones, visto que eramos muchos pedimos la respectiva rebaja al grito unisono de "Reducere! Reducere!" (descuento), la estresada recepcionista no cedió pero prometió un descuento del 50 % para la proxima que vayamos..." nos esta mamando" pensamos.

                                                    Voluntarios invadiendo Brasov

Brasov es una ciudad medieval, el centro histórico es muy pintoresco, tiene orígenes sajones, y la arquitectura te hace pensar que estas en Suiza o Alemania (puedo estar equivocado debido a mis pobres conocimientos de corrientes, estilos, tendencias arquitectónicas del pasado y demás huevadas)
Muy cerca esta el castillo del mítico conde Drácula, yo no fui porque no tenia mucho dinero y no me interesaba mucho. La ciudad estaba repleta de turistas que querían pasar la americanada de "halloween" en Transilvania, la tierra de los vampiros.

L@s amig@s sudamericanos nos invitaron a mi y Fabrizio a pasar unos días en Ramnicu Valcea (a 3 horas), pequeña ciudad industrial donde no hay nada turístico, pero hay muy buen@s amig@s.
Durante la estancia en casa del amigazo Arturo de Argentina, su compañero de piso nos invito a un poblado rural para conocer otra realidad que no se aleja mucho de la nuestra:



Por la noche la esposa de Nicolas, Vero nos invitó a su apartamento donde también vive Rodrigo, todos uruguayos. Allí festejamos el cumple de Nico con las amigazas argentinas Valeria, Mechy y Noe, turcos, francés y españoles.

Llegó el día de volver a casa al trabajo, nos propusimos con Fabrizio, mi hermano de la carretera, hacer autostop para volver a casa pero solo una partesita porque después se suponía que teníamos el tren que era pagado por nuestra ONG que iba desde Predeal a Arad.

A las 9 am preparé mi mochila (que por cierto fue regalo de la gasolinera de Villa Lagarina, salida norte Rovereto de la autopista Brennero, los mejores precios de la Vallagarina) y en un rato mas estabamos en las afueras de Ramnicu con nuestro cartelito que decía Sibiu, en menos de cinco minutos una furgoneta se detiene, le preguntamos si iba a Sibiu, dijo "Da" (si) y le respondimos "nu avem de bani" (no tenemos dinero), hizo una mueca y nos dijo "ok".


                                       
El cuate no hablaba nada de ingles, ni castellano y nosotros solo 3 palabras de Rumano por lo tanto hablamos en el idioma del fútbol, idioma universal, durante el viaje el tema de conversación: Liga rumana, italiana y futbol sudamericano.
En menos de dos horas y tras haber completado exitosamente la primera experiencia de autostop, estamabamos en Sibiu, hermosa ciudad (dicen) que no la pude ver por estar solo de paso. En la estación me dicen que mi tren no pasa por ahí si no por otra estación a 30 kilometros, por tanto tomamos un micro con dirección Medias a donde llegamos a las 5 de la tarde. Mientras esperábamos un tren fuimos a la taberna irlandesa frente a la estación, la taberna estaba muy bien arreglada y decorada para ser un bar de una ciudadela en medio de la nada.
Con 2 horas de retraso llegó el tren y a media noche por fin estábamos en casa.

Volvimos a la rutina Aradiana por dos semanas donde comenzamos a frecuentarnos con otros voluntarios que conocimos en Predeal, con 3 de ellas planeamos un viaje de fin de semana a Cluj, a 275 km, allá están amigos de Predeal: Peter, Helene, Ieva y Gary.
El medio de transporte convenido fue el de "millonarios" es decir autostop, comenzamos el viernes por la tarde, nos dividimos en dos grupos: Fabrizio, Carla y Wicky; Jagoda con su humilde servidor.

                                                      Viajando a Cluj con Jagoda

Mi grupo realizo con éxito la primera etapa Arad-Oradea, la segunda parte la hicimos en tren regional, el otro grupo con mas valentía se animo a hacer autostop también de noche y llego hasta Cluj sin pagar un centavo
Cluj es una ciudad muy hermosa (el centro), la segunda mas grande de Rumania alberga la mejor universidad del país y esta llena de vida,  juventud, festivales de cine, teatro y fiesta. Pasamos ahí un fin de semana inolvidable en el apartamento de nuestros amigos.

                                                                   Mirador de Cluj
Antes de regresar a Arad hicimos una corta visita a una mina de sal que ahora es museo en las afueras de Cluj. Al caer la tarde nos dispusimos a hacer autostop para volver a casa pero fue un rotundo fracaso, nadie nos levantó talves porque desconfían llevar gente de noche. Después de una larga espera nos levanto un minibus de servicio regular al cual pagamos, y cuando llegamos a Oradea ya no había ni buses ni trenes a Arad, por lo tanto fuimos a las 10 de la noche a las afueras de Oradea rogando al Cielo que alguién nos lleve, un anciano se detuvo pero pidió cash para la gasolina, pero una suma exagerada pensando que eramos ingenuos turistas, luego de negociar acordamos un buen precio. El viejo estaba a punto de dormirse mientras conducía por lo que tuvimos que hacer mucho ruido con música fuerte durante las 2 horas del arriesgado trayecto pero este cuento no se termina aquí, hay mas noviembre mochilero querid@s lectores.

Luego de haber gastado dinero no previsto para volver en condiciones extremas de Cluj, decidí no viajar mas hasta recibir la paga de diciembre, pero había el cumpleaños de Rodrigo en Ramnicu Valcea al que iba muchos voluntarios que conoci en Predeal, la tentación de fiesta fue fuerte y cambie de decisión, me propusé hacer el viaje con mínimo de gastos, viajando solo en autostop 600 km ida y vuelta incluida.
Me pusé de acuerdo con Fabrizio para viajar todo el sabado en autostop, estar en la noche en la fiesta y luego volver domingo.
El ultimo sábado de Noviembre a las 7 am con 5 grados de temperatura estábamos en la carretera dirección  Deva con nuestros carteles para diferentes etapas del recorrido (Deva, Sibiu, Ramnicu), se detuvo un camión, cuando abri la puerta del Volvo Daf, me pregunto: "unde mergeti?" (donde van), respondí: la "Ramnicu Valcea"...."si eu" (yo tambien) dijó.....que suerte!!!! exclamé en castellano..."che culo!" dijo Fabrizio refiriéndose a la suerte en su italiano meridional.

                                                                    A bordo del camión DAF


                                                   Fabrizio con Marian...el jefe de la carretera.

El gracioso camionero Marian, nos dejó en la periferia de Ramnicu Valcea a horas 2 de la tarde 4 horas menos de lo que habíamos previsto gracias al transporte directo que la fortuna nos envió.
La posterior fiesta estuvo muy buena y el loco viaje valió la pena. El retorno planeado para el domingo fue imposible por la tremenda resaca (chaqui en boliviano) y perseguidora que nos torturó toda la mañana.
Llamamos a Arad para pedir permiso para el día siguiente, en la noche l@s argentin@s Arturo, Mechy Noe Vale y Ana de portugal nos prepararon una espectacular cena con unos deliciosos ñoquis. Quedarse en Ramnicu valió la pena ;).

                                                       Disfrutando los ñoquis
Volvimos a casa al día siguiente sin tanta suerte como la ida ya que tuvimos que hacer autostop por etapas pero de todas maneras llegamos en buen tiempo. aprendiendo un poco de Rumano con los conductores.








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